Como está enfermito y llevo unos días dándole más gustos de lo habitual, hoy el enano estaba súper caprichoso y me estaba volviendo loca a la hora de comer. En un momento, me he cansado y le digo que yo digo qué comemos y qué bebemos y dónde y a qué hora ¡y punto!...
Me voy a la cocina para calentar la comida... pasan unos minutos y aparece Kalén en la puerta:
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