miércoles, 21 de septiembre de 2016

Esta mañana salimos a comprar verduras y vimos un diente de león al pie de un árbol. Para no arrancarlo Kalén se agachó y lo sopló pidiendo un deseo.

- Má, no te puedo contar el deseo

- Bueno, mi amor, no pasa nada. Cuando se cumpla, si se cumple, me lo cuentas

(Misterioso) Peeeroooo cuando lleguemos a casaaaaa.... ¡¡por ahí ... te lo puedo contaaaaar!!!



El día pasó y entre tareas, pelis, bailes con la wii y lecturas varias no nos hemos acordado del deseo... Cuando llega la hora de dormir lo veo triste, pero no me quiere decir qué le pasa. Se acuesta y yo a su lado... charlamos y en un momento se hace el silencio.... Creo que se durmió y me levanto . Cuando estoy apagando las luces me llama...


- Má... Estoy muy enojado

- Por qué, mi amor?

- Porque no se cumplió mi deseo

- Uh... por ahí se cumple otro día...

- No, má. Mi deseo era para hoy y no se cumplió

- Y qué era?

- Pedí que reviviera Samba.... Y se pone a llorar desconsoladamente y , obvio... yo con él)

-  Lo que pasa mi amor es que hay deseos que no se van a cumplir nunca porque son imposibles. Los seres que mueren no pueden revivir jamás...

- Es que yo pensaba que para eso son los deseos... (llora aún más fuerte) para pedir las cosas imposibles


.... hace una hora que lo abrazo en la cama mientras duerme y no puedo moverme de acá . Qué sensación de congoja cuando la vida le pincha un globito a tu hijo y sabes que no hay pulmones en el mundo que lo vuelvan a inflar nunca más ... Plop.. plop..plop..

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