Hoy Kalén no se quería bañar así que tuve que obligarlo a meterse bajo la ducha, para sacarle toda la mugre que traía después de un largo día de jardín. Cuando lo llevo a su cuarto para ponerle el pijama, estaba muy muy indignado y no me dejaba vestirlo. Tras una discusión termina gritándome y sacándome la lengua y yo entonces le castigo sin ver la peli que íbamos a ver.
Yo.- Y ahora te quedas en tu cuarto a pensar porqué a veces eres tan maleducado!
Me voy y se queda quietito, sentado sobre su cama y mirando al vacío. A los dos minutos vuelvo y me pregunta si se puede dormir un ratito. Le digo que sí y se acuesta.
Kalén.- Mami, por qué estoy en penitencia?
Yo.- Por gritarme y sacarme la lengua. A las mamás no se les grita ni se les saca la lengua.
Kalén.- Y a quién le puedo sacar la lengua entonces?
Yo.- A nadie. Es un gesto muy feo.
De pronto se pone a llorar desconsolado.
Yo.- Bueno, no es para tanto. Mañana vemos la película y ya está. Venga, no llores tanto.
Kalén (desconsolado).- No lloro por la peli... es que ya nunca más voy a poder comer helados, si nunca puedo sacar la lengua!
Si Kalén sueña que se ríe,
todo vuelve a su lugar.
Y en mis noches más oscuras,
me regala claridad.
Es la cosa más hermosa que me pude imaginar,
y lo que es más increíble: me eligió para mamá...
Es mi luz, mi ancla, mi puerto,
mi raíz, mi buena suerte, mi pan...
jueves, 6 de junio de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)