El otro día hicimos con Kalén un montón de cerditos en arcilla, imitando a los cerdos de Angry Birds y los dejamos secándose en la terraza.
Ayer subimos y mientras yo tendía la ropa y hacía otras cosas, Kalén se puso a jugar con sus tizas. En un momento dado, entro al quincho y le veo que lanza algo hacia la pared y dice paaaaa, paaaaa... Sigo a lo mio y después de un rato largo de tanto repetirse ese sonido, me acerco a ver.
Kalén tira los cerditos que hicimos contra el muro de la terraza y los destroza completamente
Yo.- Pero Kalén! Qué haces? Por qué los rompes?
Kalén se gira y veo que tiene un gesto como de trance total y está sudando.
Kalén.- Lo siento mamita... No sé qué pasó, pero no podía parar.... (se toca la cabeza y se seca el sudor con la mano) ... Se me fue la olla...
Si Kalén sueña que se ríe,
todo vuelve a su lugar.
Y en mis noches más oscuras,
me regala claridad.
Es la cosa más hermosa que me pude imaginar,
y lo que es más increíble: me eligió para mamá...
Es mi luz, mi ancla, mi puerto,
mi raíz, mi buena suerte, mi pan...
martes, 7 de mayo de 2013
Caminamos por la mañana, para tomar el colectivo que nos lleva al jardín. Nos cruzamos con un señor de barba blanca, que saluda a Kalén y le dice un par de cosas bonitas.
Después de unos minutos de silencio...
Kalén: Mamita ¿por qué no tengo abuelos?
Yo.- Porque mi papá se murió y el papá de tu papá también.
Kalén.- Ah, bueno.
Seguimos caminando, en silencio. Nos subimos al bondi y nos sentamos. Kalén mira por la ventanilla , reflexivo.
Kalén (sin dejar de mirar por el cristal): Mamita... ¿no me conseguís un abuelo?
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