De regreso a casa después de un largo día, caminamos de la mano las tres cuadras que separan la parada del bondi, de la puerta.
Kalén.- Mamita, vos cómo estás del amor?
Yo.- (sorpresa total por la pregunta) Yo.. eh... bien... todo bien, gracias.
Kalén.- Ahá...
Seguimos caminando. El está serio, cabilando con gesto muy adulto, mientras carga su mochila del tren "Thomas".
Yo.- ¿Del amor con quién?
Kalén.- Por Apetito (se refiere a Alberto, mi novio)
Yo.- Ah... Pues... bien, todo muy bien... Gracias....
Silencio.
Yo.- ¿Y tú, cómo estás del amor?
Kalén.- Todavía no estoy bien, mamita.
Yo.- ¿Y eso por qué?
Kalén.- Porque yo quiero casarme con vos.